martes, 28 de junio de 2022

GEN DIN AM

Los engranajes de la vida funcionan bien engrasados de acuerdo a como fueron diseñados mientras hayan medios y un entorno adecuado. Y algunos humanos persiguen la idea de repetir en artificio lo que nos es conocido por la Naturaleza. No solo en ingeniería se copian las soluciones evolutivas a problemas dados, como la malla gelatinosa que protege el cerebro del pájaro carpintero, también se aspira desde hace mucho tiempo a la creación suprema: androides mejores que los humanos.

Desde luego lo visto hasta ahora es más bien patético y sin mucho más éxito que sus homónimos homúnculos en el mundo de la "magia" a la hora de ser algo que funcione de verdad como se pretende: sustitutos y mejores de...

Bueno, en realidad de ¿qué?. Tal y como se mencionaba ayer, fuera del mundo friki y soñadores varios, que al fin y al cabo no son mayoría entre los humanos, no hay necesidad alguna de este tipo de productos que, por más datos, una vez completados y operativos como Dios manda, incluso en una buena cadena de producción en serie resultarían tan caros como un Rolls-Royce o un Bugatti que muy pocos se podrían pagar, más como un capricho que como algo que realce nuestras vidas. Y aunque hubiese modelos mucho más baratos, de manera general la gente va a preferir pagar un mínimo a cualquier persona que se preste para hacer las tediosas tareas de limpieza doméstica que dejarse un Potosí en una asistente que, además, difícilmente va a poder disimular su falta de espíritu en el interior de la máquina.
No van a ser rentables, se podrán hacer de encargo, como ciertos Ferrari a capricho, pero nunca van a ser el equivalente a los teléfonos celulares mientras tengamos cerca mano de obra barata, incluido para el sexo. La historia demuestra que empresarios y población siempre optan por la solución más económica y sencilla para cualquier cosa y, por tanto, interesada e indolentemente, los flujos migratorios y la cultura de la hojalata y todo a 1 Euro no van a cambiar.

No resulta sorprendente pues, que el ritmo al que se avanza en robótica y replicación dejaría asombrado al caracol más lento de los caracoles. Se siguen haciendo desarrollos prometedores que van por buen camino:

https://www.biobiochile.cl/noticias/ciencia-y-tecnologia/ciencia/2022/05/26/cientificos-logran-cultivar-celulas-en-el-esqueleto-de-un-robot-en-movimiento.shtml

Pero no se puede competir ni por asomo con lo que tenemos a mano, en  las manos y en lo que nos constituye no solo a nosotros, sino también todo lo que conocemos y llamamos "vivo": el ADN.

La producción industrial de elementos que han sido manipulados en laboratorio en la esencia del código que los genera es algo habitual y común al alcance de cualquier país desarrollado. Sin un código ético de estricta observación, los peligros son evidentes, sin tener que recurrir a recrear dinosaurios que se desmadran, hace tiempo que podemos jugar a ser dioses con la materia reproductiva que nos forma y nos inunda. Posiblemente no se pueda crear nada completamente nuevo, pero ya se puede modificar prácticamente todo lo conocido y, lógicamente, la tentación de jugar a ser aprendices de brujos en esta extraordinaria alquimia de la Vida siempre estará presente.
Hace décadas que los organismos sencillos son modificados al gusto: viruela para la que ningún ser vivo tiene inmunidad (letalidad del 100%) y peste bubónica resistente a cualquier antibiótico y a la radiación fueron desarrolladas en los años 70 en la U.R.S.S. y eso es tan solo una parte, lo que se ha llegado a saber...

Con muchísimo dinero se pueden conseguir máquinas que incluso alberguen de manera monstruosa (la U.R.S.S. de nuevo) una mente con base biológica (la cabeza) en su interior, los interfaces ya existen y funcionan con animales.

Generar humanos con determinadas características también es posible, sólo falta el paso de que sean perfectos autómatas de carne y sangre (aunque visto lo visto recientemente tampoco creo que tengan que esforzarse mucho para lograrlo por completo) así como la clonación. El problema de los telómeros para las réplicas está casi resuelto y trasponer recuerdos es algo que se encuentra en pañales pero las investigaciones siguen porque, lógicamente, los ricos no quieren que la muerte les estropee la vida que tienen.
Pero para que sigan tales avances tecnológicos, hacen falta muchas pruebas de ensayo-error que, naturalmente, los promotores y principales interesados no van a realizar sobre ellos mismos o sus seres queridos. Recurrirán, como siempre, a los robots de carne y hueso que tan baratos (se replican entre ellos, se auto mantienen) y obedientes resultan.

Son viejos sueños de generaciones de soñadores a lo largo de las décadas y casi que de los siglos. No creo que mi generación llegue a ver nada tangible de todo esto y quizá sea mejor que, en realidad, nunca suceda.
En este mundo estamos de paso generación tras generación de innumerables humanos que han tenido que afrontar todo tipo de vidas y desafíos para continuar. No es posible saber si hay algo más allá pero si obtenemos todo a lo que aspiramos aquí, degeneramos porque dejamos de perseguir y nos abate la complacencia. 

Se acabó la zanahoria colgando del palo que nos mueve, no hay tarro de miel que perseguir, ni esfuerzo que hacer, nada que mejorar porque en este mundo lo tenemos todo y por tanto, dejamos de ser humanos con aspiraciones.
Eso sería algo tan nuevo como revolucionario y, salvo que mentalmente nos convirtiésemos en otra cosa, degeneraríamos sin remedio. No hay más que ver en qué nos hemos convertido los relativamente opulentos ciudadanos occidentales, no nos hemos convertido en ángeles precisamente ni Europa es el paraíso.

Trágicamente, sin guerra ni desafíos generales a vida o muerte cualquier generación antes o después, como ya ocurrió con los patricios romanos, degeneran y delegan lo que nos corresponde hacer personalmente y la verdad es que las máquinas o las réplicas biológicas que se fabricasen al final se iban a usar para lo típico: trabajo, placer y guerra.
Y todo eso es algo que hacemos muy bien los humanos a coste de producción sumamente bajo; solo Dios sabe si no estamos en estos días siguiendo los pasos que otros dieron hace eones...
La tentación, ¿quién puede renunciar a ella pese a lo que implique?

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