La luz inundaba el amplio despacho impregnándolo todo con los dorados tintes del atardecer invernal.
Paseando la vista sobre muebles nobles y estanterías se regocijó, íntimamente reconfortada por la calidez y el lujo que rezumaba la decoración, exquisítamente elegida a lo largo de los años que llevaba ocupando aquel lugar bendecido por un amplio ventanal orientado al oeste. Se acomodó aceptando el abrazo del mullido acolchado que ostentaba su silla de trabajo y volvió a repasar en la carpetilla beige las hojas del expediente asociado a D.G.H. que estaría ya por llegar...
El sonido de unos suaves pero firmes golpes en la robusta madera de la doble puerta de roble confirmó el momento.
Paseando la vista sobre muebles nobles y estanterías se regocijó, íntimamente reconfortada por la calidez y el lujo que rezumaba la decoración, exquisítamente elegida a lo largo de los años que llevaba ocupando aquel lugar bendecido por un amplio ventanal orientado al oeste. Se acomodó aceptando el abrazo del mullido acolchado que ostentaba su silla de trabajo y volvió a repasar en la carpetilla beige las hojas del expediente asociado a D.G.H. que estaría ya por llegar...
El sonido de unos suaves pero firmes golpes en la robusta madera de la doble puerta de roble confirmó el momento.
- ¡Adelante!
En el umbral del espacio aparecieron dos enfermeros acompañando a una figura, empequeñecida por el tamaño de ambos. Un sencillo hombre, indistinguible de cualquier otro, que vestía el celeste uniforme-pijama de los internados en aquella sagrada institución de la medicina psiquiátrica donde ejercía sus labores, con una maestría reconocida internacionalmente, tanto como con el mejor premio que había conseguido: la dirección del centro. Algo que le permitía hacer y deshacer lo que estimaba pertinente dentro del reino que existía en el interior de los imponentes muros de piedra sobre los que se asentaba el edificio gris de tejados negros. Erigido en aquel rincón rodeado de escarpadas montañas y relativamente aislado de la civilización en un privilegiado entorno de bosques compuestos con abetos y pinos cuyas ramas se retorcían en caprichosas formas.
Por un instante observó más allá del gran escritorio de madera al trío frente a ella, entornando los ojos hizo un ademán con la mano, los auxiliares se retiraron y el sujeto de la visita se quedó contemplándola con cierto aire ausente y expectante.
- Siéntese, por favor.
- Buenas tardes Doctora.
- Buenas tardes. ¿Cómo se encuentra hoy?
- Pues... bien, supongo, sigo dándole vueltas a nuestra anterior sesión, aquello que me dijo
sobre centrarme en la realidad de lo tangible, en vez de tratar, según dice usted, de dar
tangibilidad y "cuerpo" a una realidad mítica que tan solo "vive" en mí.
- ¿Y...?
- No puedo, -respondió tras un breve suspiro- gracias a que me ha permitido poder seguir
tangibilidad y "cuerpo" a una realidad mítica que tan solo "vive" en mí.
- ¿Y...?
- No puedo, -respondió tras un breve suspiro- gracias a que me ha permitido poder seguir
consultando libremente en la biblioteca, he logrado dar algo de base a mis especulaciones.
- ¿Ah sí?, supongo que tiene que ver con esos folios que atesora en las manos -dijo
- ¿Ah sí?, supongo que tiene que ver con esos folios que atesora en las manos -dijo
señalando con su índice hacia el pecho del enfermo, donde reposaban desde que había
tomado asiento- espero que sirva de algo - dijo mientras enarcaba la ceja izquierda, se
cruzó de brazos recostándose con una mirada de interés en sus ojos- adelante, ¿qué ha
descubierto?
- Doctora... -se animó tras dudar un poco- usted ya sabe todo lo necesario sobre el asunto
- Doctora... -se animó tras dudar un poco- usted ya sabe todo lo necesario sobre el asunto
que nos ocupa.
- Así es -no pudo reprimir una leve sonrisa-, siga -le animó-.
- J.R.R. Tolkien, a su manera, lo que hizo fue transmitir una verdad esencial que se encuentra
- Así es -no pudo reprimir una leve sonrisa-, siga -le animó-.
- J.R.R. Tolkien, a su manera, lo que hizo fue transmitir una verdad esencial que se encuentra
encriptada en el folclore y la mitología de Europa.
- Eso no es algo nuevo; básicamente lo que hizo fue un refrito revestido de romanticismo y
- Eso no es algo nuevo; básicamente lo que hizo fue un refrito revestido de romanticismo y
tintes de salsa aromática entonada a una suerte de cristianismo bastante particular... Ya le
dije, al comienzo de nuestras sesiones, que conozco muy bien la obra de ese autor, que
tiene un mérito innegable, que trata muy bien los grandes temas eternos del bien y el mal, la
temporalidad, el declive, la gloria, la caída... -enumeraba mientras se desabrochaba un par
de botones de su blanca blusa y separaba un tanto la ceñida chaqueta negra del traje- pero
afirmar que lo que relata es verdadero, no deja de ser la clara señal de una anomalía
mental; ¿no le parece?
- Eso mismo han debido de decir muchos al inicio de todas las grandes religiones sobre
quienes transmitieron la palabra revelada y terminó por considerarse verdad, primero por
decenas, luego cientos que serían miles y más tarde millones... ¿Por qué no va usted a
curarles de sus "anomalías mentales" Doctora?
- Con mucho gusto lo haría si pudiera -sonrió francamente- ¿se considera usted entonces un
- Con mucho gusto lo haría si pudiera -sonrió francamente- ¿se considera usted entonces un
profeta?
- Dicen que la belleza es poder y la sonrisa su espada... Si no fuera usted tan hermosa le
- Dicen que la belleza es poder y la sonrisa su espada... Si no fuera usted tan hermosa le
cruzaría la cara por bruja materialista, destructora de mundos y verdades.
- ¡Buff! No se si agradecerle el cumplido... Pero ¿se da cuenta de lo que está diciendo?, tiene
- ¡Buff! No se si agradecerle el cumplido... Pero ¿se da cuenta de lo que está diciendo?, tiene
un discurso con aires procedentes de la Inquisición que no le favorecen en nada.
- ¿De verdad no es capaz de creer, ¡de sentir!, que hay algo más que solamente lo que nos
- ¿De verdad no es capaz de creer, ¡de sentir!, que hay algo más que solamente lo que nos
es permitido tocar y ver?
- Bueno -se apoyó sobre la mesa entrelazando las manos y adelantándose hacia el paciente
- Bueno -se apoyó sobre la mesa entrelazando las manos y adelantándose hacia el paciente
al que sorprendió mirándole fuzgázmente el escote- le seré sincera... Va a ser nuestra
última charla. De lo que ahora me diga valoraré qué hacer con usted y, en cualquier caso,
no nos volveremos a reunir.
Considere hacer desde este momento la exposición justificada de la que depende su futuro
tratamiento que, podría incluso, conducirle a la liberación si es capaz de convencerme de su
fundamento. Un viso de verosimilitud en sus creencias y estimaré derivarle a un lugar mejor
que este en el que nos encontramos.
- Le tomo la palabra Doctora. Ahora escuche las mías.
- Tiene toda mi atención, se lo aseguro.
- A Tolkien le preguntaron una vez si el mundo que había descrito como "Tierra Media" tenía
- Tiene toda mi atención, se lo aseguro.
- A Tolkien le preguntaron una vez si el mundo que había descrito como "Tierra Media" tenía
semejanzas con Europa, a lo que contestó "¡La Tierra Media es Europa!".
- ¿Esa es su "prueba"?
- No, evidentemente, pero resutó ser un indicio para, con cierta inspiración, empezar a
- ¿Esa es su "prueba"?
- No, evidentemente, pero resutó ser un indicio para, con cierta inspiración, empezar a
comparar y buscar en la geografía del continente "marcas" que pudiesen coincidir o que
tuviesen cierta similitud con las referencias que él mismo dejó en sus escritos, ilustraciones
y mapas.
- ¿Y ha encontrado algo significativo?
- Efectivamente Doctora, no es una vaguedad general como que Inglaterra sería equiparable
- ¿Y ha encontrado algo significativo?
- Efectivamente Doctora, no es una vaguedad general como que Inglaterra sería equiparable
a La Comarca, Francia y Alemania las llanuras de Rohan, Gondor la Península Ibérica,
Mordor la vacía y volcánica cuenca del Mediterráneo antes de ser inundada por el Atlántico;
África las tierras de pueblos con tez oscura...
- Le sigo, es una cantinela que ya he escuchado antes de otros... -con parsimonia encendió
- Le sigo, es una cantinela que ya he escuchado antes de otros... -con parsimonia encendió
un largo cigarrillo y tras las volutas de humo lanzó una mirada que parecía reflejar la viva
luz del extremo encendido- pero...
- ¿Sabe lo que son los Puertos Grises?
- No -mintió-. Naturalmente los conocía aunque con otro nombre: "Mithlond", así los habían
- No -mintió-. Naturalmente los conocía aunque con otro nombre: "Mithlond", así los habían
llamado sus constructores hacía más tiempo del que se podía recordar. Pero le encantaba
jugar a la gata y al ratón con estos personajes que caían en sus manos de vez en cuando.
Ilústreme por favor -dijo con cierto aire meloso mientras exhalaba de su interior una
aromática nube de tabaco, empezando a envolver neblinosamente, a su interlocutor-.
- Es el punto desde el cual aún es posible iniciar el "Camino Recto" que lleva a cualquier elfo
- Es el punto desde el cual aún es posible iniciar el "Camino Recto" que lleva a cualquier elfo
o medio elfo que haya quedado atrapado en este mundo hasta el celestial Reino de
Valinor...
- ¿"Es", en vez de "era"?, ¿se da cuenta de que su lenguaje denota que no está en el buen
camino para enmendar su situación? Si al menos se refiriese a todo ello como algo de un
pasado mitológico particular podríamos enfocar su trastorno de un modo que...
- ¡Doctora!, es mi exposición ¿no?; ¡pues déjeme terminar!
- Sí, perdone, aunque espero que me permita hacer alguna observación sobre la marcha; si
- ¡Doctora!, es mi exposición ¿no?; ¡pues déjeme terminar!
- Sí, perdone, aunque espero que me permita hacer alguna observación sobre la marcha; si
no contradice sus postulados y es solamente para que me aclare algo que se me escapa o
no comprendo.
- Está bien -dijo tras meditar un instante y sentirse agradecidamente aliviado-. He localizado
- Está bien -dijo tras meditar un instante y sentirse agradecidamente aliviado-. He localizado
el punto exacto donde en tiempos debió de estar el último lugar desde donde partir hacia el
Reino Bendecido y que todavía hoy, posiblemente, sea asequible para quienes les esté
Reino Bendecido y que todavía hoy, posiblemente, sea asequible para quienes les esté
permitido. -Esperó un nuevo rechazo de ella y al no producirse continuó- Cuentan que el
primer y último Guardian de los Puertos, el Señor de ellos y Maestro Constructor Círdan,
aún sigue allí para abrir el paso y guiar a quienes lo merezcan y sepan dónde llegar.
- Sin embargo, resulta sorprendente que alguien así se demorase en este mundo tanto como
- Sin embargo, resulta sorprendente que alguien así se demorase en este mundo tanto como
los elfos o medio elfos que ha mencionado anteriormente; quiero decir que cuál sería la
razón para que esos seres siguieran por aquí tanto tiempo. Estamos hablando de eras,
eones transcurridos desde la época en la que se sitúan los acontecimientos de la narración.
- Es cierto, no puedo saberlo. Pero posiblemente la realidad visible no sea la plena Realidad
- Es cierto, no puedo saberlo. Pero posiblemente la realidad visible no sea la plena Realidad
y del mismo modo que la niebla espesa no nos permite ver bien el camino, a ellos la maldad
que anega el mundo les haya cegado hasta hacerles olvidar lo que en realidad son. Habrían
vagado entre tinieblas largos años, puede que para toda la eternidad, aquellos que no
pudieron embarcar a tiempo antes de que se extendieran las sombras que dominan el día a
día de Arda, la Tierra. De ser así, alguien como él, esperaría siempre hasta que el último de
los perdidos pudiera llegar para no dejar a ninguno atrás antes de volver a Aman.
Esperando pacientemente y preparado para ese último día en el que él también podría dejar
atrás su larga guardia. ¿Quién puede asegurar que no permanece allí, todavía, aguardando
al último que haya de partir con él?
- ¿Usted?, por ejemplo.
- Yo...no; no lo se -se sonrojó bajando la vista hacia el suelo-.
- Es curioso, en cualquier caso, el juego de palabras. No se si se ha dado cuenta.
- ¿A qué se refiere?
- "Arda siempre aquel que los ángeles Aman pues su Amor es a Mor y será contra Muerte"
- Vaya eso es, es... -no atinaba a seguir-.
- Poesía -completó ella- No piense que soy una bruja insensible. Se sorprendería de la
- Yo...no; no lo se -se sonrojó bajando la vista hacia el suelo-.
- Es curioso, en cualquier caso, el juego de palabras. No se si se ha dado cuenta.
- ¿A qué se refiere?
- "Arda siempre aquel que los ángeles Aman pues su Amor es a Mor y será contra Muerte"
- Vaya eso es, es... -no atinaba a seguir-.
- Poesía -completó ella- No piense que soy una bruja insensible. Se sorprendería de la
intensidad que puedo demostrar. Lo que he citado es un sencillo ripio que me ha venido a la
mente al escuchar los términos que ha empleado para definir la Tierra y su materia así
como ese mundo ideal que, vamos a admitir, podría caer en las ignotas landas de lo
metafísico.
- Bueno, las palabras son de Tolkien. Pero ahora que lo dice es verdad, entiendo la analogía.
- Bueno, las palabras son de Tolkien. Pero ahora que lo dice es verdad, entiendo la analogía.
Quizá se deba a que una lengua por la que sentía predilección, según dijo, era el
Castellano; es posible que por eso la pronunciación del Quenya sea prácticamente igual,
Castellano; es posible que por eso la pronunciación del Quenya sea prácticamente igual,
salvo por la "O" y algún diptongo, al dialecto romance que fundó en origen lo que sería el
español.
- En realidad, siguiendo con las comparaciones, me resulatría mucho más agradable que me
considerase una hechicera -se levantó y rodeando el escritorio se quedo sentada en el
borde a la izquierda de él- ¿Podría enseñarme lo que tiene ahí? -dijo fijando la mirada en
los papeles que todavía mantenía pegados al pecho-.
- Sí claro -se los tendió un tanto nervioso-.
- No me diga que esto es un mapa del tesoro y las anotaciones para encontrarlo.
- Doctora...
- Perdóneme... -sonrió mordiéndose el labio inferior antes de continuar- Reconozco el mapa
- Sí claro -se los tendió un tanto nervioso-.
- No me diga que esto es un mapa del tesoro y las anotaciones para encontrarlo.
- Doctora...
- Perdóneme... -sonrió mordiéndose el labio inferior antes de continuar- Reconozco el mapa
grande, de hecho está escrito que se corresponde con la Tierra Media, señalando el punto
donde se supone se ubican los dichosos Puertos Grises. El más pequeño será un recorte y
ampliación de tal zona pero los otros...
- Está detallado en el texto. El siguiente es una traspolación al perfil actual de una zona de
- Está detallado en el texto. El siguiente es una traspolación al perfil actual de una zona de
Irlanda y el otro el detalle del punto que debería ser el lugar exacto.
- ¿Y cómo es que?...
- Hay que entender que el nombre de "Puertos Grises" puede referirse tanto a que
- ¿Y cómo es que?...
- Hay que entender que el nombre de "Puertos Grises" puede referirse tanto a que
estuviesen edificados así o que fuera un área con la piedra de tal color, o como que
hiciera alusión a que allí la niebla y la bruma los hiciera parecer de tal manera.
Y la niebla es algo que se menciona de manera constante en todos los fenómenos
registrados por los testimonios de aquellos que han experimentado anomalías espacio
temporales y...
- ¡Pero por favor ahora me sale con expedientes "X" y...!
- ¡Dijo que me dejaría hacer la exposición completa!
- Sí -aparentó resignación pero estaba encantada de cómo iba todo, aquello era mejor de lo
- ¡Pero por favor ahora me sale con expedientes "X" y...!
- ¡Dijo que me dejaría hacer la exposición completa!
- Sí -aparentó resignación pero estaba encantada de cómo iba todo, aquello era mejor de lo
que esperaba- Le devolvió las hojas.
- Pues bien, como podrá comprobar el contorno es similar teniendo en cuenta el cambio por
- Pues bien, como podrá comprobar el contorno es similar teniendo en cuenta el cambio por
erosión durante milenios y milenios. Esa entrada de mar también se encuentra entre dos
cadenas de montañas que ahora son montes y cuadra en equivalencia de distancia entre lo
que Tolkien consideraba La Comarca tanto como entre lo que menos habría cambiado en
las edades transcurridas: las cordilleras y el perfil general de las masas de agua aunque,
hoy en día como verá, el punto que corresponde al puerto se encontraría en realidad en una
isla. Algo nada sorprendente debido a que, si se fija en el mapa originario, los Puertos se
encontraban a la vera del mar en un golfo cerca del estuario del río Lûn -iba señalando con
el dedo todas las explicaciones-.
Como ha sucedido en otras partes, por ejemplo el valle del Guadalquivir, el río y el devenir
en su fluir habría cambiado la orografía anegando tierras y depositando otras -sentía cómo
se inclinaba sobre él, irradiaba calor y efluvios de rosas frescas, se permitió mirarle los
senos que bajo la blusa se perfilaban definidos con grandes areolas coronadas en relieve;
estaba claro que no llevaba sostén-
Por tanto, creo que el lugar donde uno podría, por lo menos, investigar si hay algo que dé
base a una búsqueda de algo más, es precisamente aquí -señaló firmemente la última línea
de sus documentos mientras sentía que algo más que la convicción se agitaba en su
interior-.
- ¿Y eso es?... no alcanzo a leerlo -se inclinó todavía más sobre él apoyando su mano en la
unión del hombro y el cuello.
- "Canon Island"... -balbuceó mientras se quedaba mirándola fijamente a los ojos que
aparentaban llamear con el fulgor del fuego- Allí están las ruinas de una antigua abadía de
frailes agustinos que aún conserva erguida su imponente torre.
- Una alta y gran torre que se mantiene levantada tanto tiempo... -desplazó su mano hacia la
- Una alta y gran torre que se mantiene levantada tanto tiempo... -desplazó su mano hacia la
nuca- Ah... ya veo, ahora que lo dices.
- El campanario, supongo que...
- El campanario, supongo que...
El cambio había sido tan suave como contundente. Se sentía completamente turbado y
extrañado se quedó mirándola, atravesando con la vista su punto de enfoque, detrás de ella,
más allá del ventanal donde el Sol comenzaba a esconderse tras los afilados picos del
paisaje, en una sinfonía de dorados, naranjas y rojos que derivaban finalmente al azul más
profundo y negro iluminado solamente por el resplandor solitario de la estrella vespertina.
La figura de la Doctora se perfilaba emanando su aura magmática cimbreada en ondas
contrastadas contra el gran lienzo en el ocaso del día. Absorto le pareció ver en la blanca
frente una señal llameante, destellos de puntas a los lados y líneas en su boca que
insinuaban, una locura, colmillos.
- Usted, usted es...
- Me puedes tutear, que hay confianza... -le dio un beso largo y suave, acariciándole la mejilla
al retirarse- Ya se lo que has visto y te mereces una explicación.
- Sombra y fuego, las llamas del...
- No exactamente, nos dieron un nombre hace mucho a los espíritus ígneos, Valarauka, o
- Sombra y fuego, las llamas del...
- No exactamente, nos dieron un nombre hace mucho a los espíritus ígneos, Valarauka, o
mejor: Valar Au Ka; me temo que la "traducción" que hizo no es perfecta pero se ajusta
bastante bien a lo que en tiempos fuimos... Ahora ya ves, en un mundo que se enfría y se
apaga necesito un encendedor para prender un cigarrillo, aunque todavía soy capaz de
avivar y extraer el fuego de todo aquello que tenga "su luz", la Luz del Origen.
- No es posible, esto es, es, es... la medicación -apenas pudo apartar los ojos de aquellos
- No es posible, esto es, es, es... la medicación -apenas pudo apartar los ojos de aquellos
abismales pozos que le atraían, tan solo para posarlos en las curvas de sus caderas,
siguiéndolas por la entallada falda hasta las piernas que ya estaban tocando las suyas-
Usted..., tú..., no existes yo estoy...
- Estás aquí y ahora. No deja de tener gracia que creas en unas cosas, las buenas, pero no
- Estás aquí y ahora. No deja de tener gracia que creas en unas cosas, las buenas, pero no
en otras, las malas...
Le puso la mano en el muslo donde desde hacía rato se había ido abultando algo en la
pernera hasta una dimensión que, estimaba, habría merecido la pena la inversión en tiempo
y el tratamiento que sabiamente le había mandado administrar aqullos últimos días; sonrió
mientras cerraba los ojos para darle otro beso y enumeraba mentalmente: Pygeum
Africanum, Tribulus Terrestris, Saw Palmetto, Astrágalo, una pizca de Anís... alguna cosilla
más cuyo nombre se perdió entre el placer que empezaba con fuerza a recorrer su cuerpo de
arriba a abajo, anunciando el final previsto desde que le conoció y fue consciente de lo que
habitaba en él...
- Todo es verdad entonces -acertó a decir cuando los labios quedaron separados-.
- Todo. Aún quedamos alguno..., atrapados tras la caída que transformó la energía con la que
nos fustigaron los Valar en Mithril..., nuestro sagrado fuego inicial en lava que se apaga,
cuyo último rescoldo necesito mantener vivo en este cuerpo..., adoptado hace una eternidad
al ver lo que eran capaces de hacer los hombres por entrar en una hembra que les atrape
en cuerpo y en alma también...
Le volvió a besar mientras con la mano lo liberaba del pantalón, acariciando con fuerza y
suavidad el recorrido que le permitía aquella torre deleitosamente ofrecida a ella. Se subió la
falda y lo montó sin padecer el obstáculo de la inexistente ropa interior mientras le aferraba la
espalda. En un susurro jadeante le suplicó "resiste todo lo que puedas a mor..." mientras
prolongaba un beso aún más profundo... pudo notar cómo con fruición le estimulaba los
pechos pero... Sentía que necesitaba más, algo más adentro.
- En la mesa, túmbame en la mesa... -la levantó en el aire y aferrándola cayó sobre el
escritorio, pasando sus preciosas piernas sobre los hombros notó que tocaba fondo-
despacio, despacio, aprieta un poco más, despacito, despacito, por favor... -los jadeos y
suspiros que rítmicamente escapaban de la boca abierta le estaban volviendo loco y a
punto de estallar-.
- Dios, Dios, Dios...
- Dios, Dios, Dios...
Un poco más de suave presión guiado por aquellas mágicas manos y notó que algo se
abría ante él penetrando más allá. Tras un gutural grito de placer ella cerró los ojos y notó
como sus luminosas alas se extendían envolviendo aquel alimento que tanto necesitaba.
Sin tener que abrir los párpados podía ver la radiante energía que palpitantemente vertical
se concentraba con intensidad en su interior, refulgente en aquel punto final donde había
logrado llegar, haciendo que vibrase todo su cuerpo de carne y el aura divina, tal y como fue
en el Principio.
- Quédate ahí, no salgas ni te muevas más que para acariciarme las entrañas que has
alcanzado... -suplicó entrecortadamente- todo lo que puedas Amor, todo lo que puedas mi
Vida...
....
Al acabar había juntado su frente con la de él, dejando la semilla de un regalo que, quizá
algún día, germinaría en lo que ahora era simplemente una carcasa vacía con forma
humana.
Poco probable..., tras todo el proceso no solían vivir más de tres meses en estado vegetal
Poco probable..., tras todo el proceso no solían vivir más de tres meses en estado vegetal
pero, nunca se sabe, quizá este fuese diferente. Pocas esperanzas había, ya se vería...
Tras arreglar la ropa de ambos y ajustarse bien el traje, con tranquilidad retocando el
maquillaje; avisó para que se lo llevaran a unas dependencias diferentes dentro del propio
recinto, el cementerio de elefantes, o de ballenas, según a qué trabajador del centro se le
preguntase daría un calificativo u otro; en cualquier caso ella le daba el nombre correcto:
olvidadero.
No solamente había adoptado formas y facciones femeninas lo más atractivas posibles
para mostrarse a quien le interesaba de manera irresistible, sabiendo lo que un hombre haría
por "poseer" lo que, al fin y al cabo, no dejaba de ser una angelical figura; lo más importante
resultó ser que el cuerpo de las hembras humanas estaba, Dios sabrá por qué, diseñado
para ser una máquina de placer inigualable; empezando por la piel y el cabello, una vez
"encendida" adecuadamente, podía saborear lo que los machos humanos ni siquiera podían
imaginar y dentro de todo ello, en el "caldero" que conformaban el sacro y las caderas, se
concentraba lo ya conocido por los estudiosos, más algo que solamente estaba al alcance de
algunos marcando la diferencia: llegar y llenar el fórnix posterior mientras se acariciaba
rozando una y otra vez suavemente (que para eso tenían ellos la "cabeza" de tan particular forma) el cérvix.
El resultado era oxitocina a raudales..., si eran capaces de aguantar una dilatada cantidad
de tiempo y alejados del modo "martillo hidráulico" (que tampoco estaba mal dependiendo de
la ocasión), la producción de esta hormona iba indefectiblemente acompañada de un sublime
placer que más que explosivo resultaba ser, ¿cómo decirlo?, -sonrió- implosivo; de punto
zero, capaz de "absorber" todo, hasta la propia luz... Y para "algo" como ella eso era literal,
tanto como la única manera de pervivir un poco más, en aquel abstruso mundo para los
humanos y caído sin remedio para los escasísimos supervivientes del Origen y aquellos
perdidos Días Primeros. ¿Incluido Círdan quizá?
Volvió a mirar los papeles con sus mapas dibujados y las detalladas anotaciones que, en
bonita caligrafía inglesa, rellenaban los espacios en blanco; retrato final de la ilusión
albergada por un pobre diablo...
Pero aquello era bueno, merecía la pena emplear un tiempo y un dinero en el viaje. Si era
el caso, ella podría ver y percibir cosas completamente fuera del alcance de aquellos
desgraciados humanos que, ni podían sospechar (bueno alguno sí, ¿cómo lo habría hecho?),
lo que fueron los Días Antiguos de Oro y Plata, un tiempo de sueños perfectos trocados en
pesadillas por las Guerras y la Caída...
Una abadía abandonada pues. ¿Quién sabe?
Dejó escapar un largo suspiro y volvió a revisar los escasos expedientes de quienes podían
ser candidatos a terminar como pacientes suyos.
Al poco empezó a interesarle especialemente la ficha de un tal R.G.H. que parecía tener
Al poco empezó a interesarle especialemente la ficha de un tal R.G.H. que parecía tener
una fijación obsesiva (por eso estaba allí) con una cantante canadiense nacida en Montreal.
Montreal, es decir Mont Real, o sea Mount Royal... un buen hilo con el que empezar a tejer
una nueva tela donde sacar hasta la última gota de jugo a semejante infeliz (si servía para
ello, cosa que todavía estaba por verse).
Buscó en la "web" a la tipa en cuestión quedando un tanto perpleja y sorprendida. Era
prácticamente igual al aspecto que ya tenía de por sí; no tendría que hacer el esfuerzo de
"enmascararse" como había sucedido con otros, incluido al que acababa de "vaciar".
Muy interesante, muy interesante... ¡qué casualidad!, sincronicidad que quizás diría Jung.
Buscó en el ordenador y agendó en el sistema la primera cita ese mismo lunes por la
mañana, pasado el inmediato fin de semana, que pensaba ocupar ensimismada en la cava
donde tan especial vino le había devuelto (en cierta medida), una débil muestra del brillo y
poder largamente olvidado y desaparecido en lo que era una vil prisión errabunda por la
inmensidad de la Creación.
Resopló hacia arriba y su aliento agitó levemente las cúpricas hebras del flequillo que, por
un instante, parecieron estilizadas llamas danzarinas, hasta que se posaron de nuevo sobre
la frente y el gesto de fastidio dibujado en la cara. Como de costumbre, no sabría hasta el
final si sería capaz de llegarle hasta donde le necesitaba; no dejaba de ser una inversión a
fondo perdido, ya le habia pasado otras veces... no es oro todo lo que reluce.
Pese a todo le seguía fascinando y excitando que aquellas cosas creciesen de semejante
manera por ella, pero algunas desgraciadamente, no lo suficiente. Era toda una
complicación: tenían que ser primeramente portadores de tan especial luminiscencia y cada
vez era más raro localizar a uno de ellos. Luego, para postre, al final tan solo servía quien
pasara con holgura de la básica medida media, que tan escuetamente corta y delgada se
quedaba para poder "tocar la campana" de las hembras humanas hacía falta el "badajo"
adecuado o nunca "sonarían" como debían hacerlo para abrir las "puertas del cielo".
Se recriminó ser un tanto vulgar, pero recuperó la satisfecha sonrisa anterior.
Apagó el ordenador, afuera ya era noche cerrada y las indiferentes estrellas le devolvieron
la mirada...
Ya veremos, ya veremos porque en ello sigo -musitó- para concluir en voz alta con algo que
Ya veremos, ya veremos porque en ello sigo -musitó- para concluir en voz alta con algo que
desde hacía mucho no paraba de repetirse como un mantra:
"Astra Inclinant Sed Non Obligant"

























