jueves, 11 de abril de 2024

COSMOS by CS


Seguí embobado la serie la primera vez que fue emitida por RTVE, casi de la mano de Naranjito, también de la siempre minusvalorada joya que es Il était une fois...l'Espace y ULYSSES31 (Francia otra vez, junto a Japón en esta ocasión). 
Si no lo recuerdo mal, era una cita a todo color (por fin, TV adecuada... al Mundial 1982) con Carl Sagan cada Domingo por la tarde y me quedaba absorto, aunque muchas de las cosas que decía el icónico divulgador en su personal viaje por este nuestro COSMOS no las entendía, no me importaban, o simplemente, me pasaban desapercibidas. Con 10 años es lo que tiene: quieres, crees que puedes, pero, por lo general, no es así. 
Aunque soñaba con los mismos sueños de ese futuro que ya se perfilaba sin lugar a dudas y sin tener que "esperar" al año 3023 con su Libélula y su Colibrí de OMEGA. 
Se iba a acabar el petróleo y la Luna y Marte estaban al alcance de la mano para bases, colonias y exploración.

- Del Capítulo 7 "El espinazo de la Noche" -

Aprovechando a ratos sueltos las noches que tengo que pasar en vela la voy viendo a mi ritmo gracias a YOUTUBE, a la afortunada dejadez de los propietarios de los derechos y, naturalmente, a los que se han tomado la molestia de subirla a la plataforma de referencia en contenido y en censura de los mismos...

Y ha resultado fascinante de verdad, ya que ahora sí, le puedo sacar jugo a todo lo que fue afortunadamente plasmado en una obra que ha envejecido bastante bien con el paso del tiempo. En mi caso han tenido que transcurrir 42 años y una curiosidad sobre el Universo que nunca se ha llegado a terminar de apagar. 
Por contra, los sueños sobre nuevos mundos que no estén en este, han sucumbido al chabolismo planetario que nos anega más cada día que pasa. 
Es posible que no toque vivirlo a nadie de los que ahora viven, pero el colapso va a suceder por algo tan viejo como el mundo: si no vas a más, antes o después vas a menos y terminas por desaparecer. Le ha sucedido como inevitable ciclo a todas las civilizaciones. Sería sorprendente que no le ocurriese a la nuestra.

Evidentemente hay alguna cosa criticable y este buen hombre, como hacemos todos, no dejó de arrimar un tanto "el ascua a su sardina" en cuanto a "educación para la ciudadanía", no es solamente algo lógico; hay que recordar que en el momento de realizar la serie el mundo se encontraba plenamente sumergido en la famosa Guerra Fría y la amenaza de una guerra termonuclear global de la que, las vueltas que da la vida, hoy nos encontramos en su versión 2.05. 
De hecho, en la actualización realizada para uno de los episodios 10 años más tarde y la Edición Coleccionista, remarca el asombrosamente desmedido gasto militar en comparación con el coste de la exploración espacial, cuya meta es, al fin y al cabo, es desarrollo previsible y lógicamente natural de la Humanidad. Obvia, lógicamente, qué es el dinero y qué es lo que da beneficios. Era una de las personas más inteligentes del mundo y es imposible que no lo supiese, pero evidentemente también era un soñador con fe en los seres humanos. Desgraciadamente el mundo es como es y las personas somos como somos, de lo contrario él no hubiese muerto enfermo hace años y algún bicho especialista en especulaciones que empezó a respirar en algún momento de 1930 habría dejado de hacerlo sí o sí, de manera natural o no tanto por la acción de una justicia que jamás ha existido, ni siquiera en la mente-rebaño de la plebe tan dada a refrendar los juegos del dinero que siempre terminan por ser juegos de hambre y desgracias...

En fin, COSMOS de Carl Sagan, en cualquier caso y en líneas generales, sigue siendo una extraordinariamente interesante y amena lección de toma de contacto y avance para todos los públicos y edades.

"Somos polvo de estrellas reflexionando sobre estrellas"
- Carl Sagan -

Evidentemente ha quedado superada en muchos aspectos por las nuevas producciones pero quizá, para nuestra generación, donde muchos han obtenido de largo mucho más que aquellos conocimientos científicos y la cultura difundida de manera comprensible y siempre asociada a esa primera mano que nos tendió un divulgador con chaqueta de pana, jersey de cuello vuelto y la vista hacia el infinito, quizá, quizás... lo interesante sea el viaje a través del túnel del tiempo que experimenta el subconsciente. Si te dejas llevar, vuelves a la calidez de los tonos beiges, crema, naranja, mostaza y marrones que procedían directamente de la estética de los años 70 y que abundaban también en la narrativa gráfica de muchas producciones de la ciencia-ficción. La inconfundible voz de José María del Río aparece resonando de nuevo (y que no nos falte) sobrevolando un océano de tiempo hasta nosotros para llevarnos de vuelta al camino de todas aquellas maravillas e incógnitas que se reflejaron y quedaron en los ojos de incontables niños entonces, adultos hoy condicionados ineludiblemente por décadas de implacable y pavorosa realidad.

El hombre viejo (aunque no maduro) que hoy soy, aconseja revisitar enseñanzas e imágenes de una ya distante época que ha sido sustituida sin remedio por una nueva visón del futuro: en blanco y negro, frío, impersonal y amenazante, donde de las cenizas de los sueños muertos resurgen las brutales pesadillas del aprovechamiento crematístico humano sin límites de ningún tipo, hasta que la Rueda vuelva a girar y, quizá, haya un nuevo comienzo sin memoria ni...

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