lunes, 18 de octubre de 2021

ANACRONÓPETE

Unos cuantos años antes (8 para ser exactos) que el más que conocido H.G. Wells, fue Don Enrique Gaspar y Rimbau el que proporcionó a la Humanidad el concepto de "máquina del tiempo" con el plus de tener esta la capacidad de volar. 
Hasta su invención novelística los "krononautas" que deseasen desplazarse por el tejido de eso que llamamos Cuarta Dimensión debían recurrir a la magia, las criaturas sobrenaturales o los sueños para poder hacerlo. La nueva revolución tecnológica con la electricidad como protagonista parecía abrir las puertas a cualquier posibilidad de mano de la Ciencia y las aspiraciones humanas entrevistas en una suerte de utópico "Mundo del Mañana". La tragedia del TITANIC, la Primera Guerra Mundial y los empobrecidos años 30 pondrían un punto y final a todo aquello.

Inspirado por Julio Verne el autor tuvo preparado el trabajo inicial ya en 1881, previsto como una zarzuela con vistas a su representación teatral con sus buenas dosis de humor para unas aventuras trepidantes, incluido un grupo de putas francesas que vuelven a París rejuvenecidas gracias al invento del protagonista y aventurero: Don Sindulfo García, natural de Zaragoza. Sus acompañantes pasarán por Granada en 1492, tocando otras épocas y lugares como Italia, China, la Pompeya del año 79 y la época del Noé bíblico, donde descubren el secreto de la Vida Eterna en Dios.

Ciencia Ficción, humor, crítica histórica y social en tiempos de la agónica decadencia del Imperio Español, reflexiones científicas, filosóficas y religiosas... Imprescindible.
- Enrique Gaspar y Rimbau -

Y, casualidades de la vida, la novela inicia sus andares en el escenario de la Exposición Universal de París en 1878, donde hubo una extraordinaria obra que nacería hecha de metal en la misma ciudad gracias a los artistas del bronce de la casa Thiebaut-Fils: el Ángel Caído de D. Ricardo Bellver, inspirado el los versos del "Paraíso Perdido", Jonh Milton, 1667.

En 1885 junto con su fuente y pedestal quedaría instalado sobre la zona donde anteriormente había existido una ermita y posteriormente una fábrica de porcelana china, que resultó destruida en la Guerra de la Independencia contra la Francia de Napoleón. Desde entonces hasta nuestros días allí sigue con la serpiente enredada en su pierna viendo pasar los Soles y las Lunas sobre él.

Efectivamente la cota del terreno es de 666 m. sobre el nivel del mar, el pedestal aporta otros 7 metros y la propia escultura mide 2'65 m. 

La base octogonal es significativa ya que es la "sombra" en 2D de dos hexaedros regulares (cubos) cruzados. Y en cuanto a los números vamos a echarle una ojeada:

6+6+6 = 18 = 9
7+2'65 = 9'11 = 9+2 = 11

Reducción de la altura de Madrid "9" más la del conjunto de pedestal y figura "11", el famoso 911 cuya suma vuelve a dar 11, o si solo nos quedamos con los metros "redondos" olvidándonos de los decimales en las reducciones 9+9=18 = 1+8 = 9...

- ARS GRATIA ARTIS: Gustave Dore -

Bueno, posiblemente nada, el hecho de pertenecer y estar integrados en la especie de "máquina" que parece ser el universo puede resultar en sencillas casualidades especulares que no tienen que ver con intencionalidad alguna por parte de quienes ejecutan las tareas creativas en cualquier ámbito.

Por ejemplo, el valor más aproximado que han encontrado hasta ahora de la Constante de Estructura Fina: 1/137 = 0'0072992700729927... Visto de otra manera: 0'009009009...

La constante tiene como símbolo una alpha griega en minúscula y fue descubierta en 1919.

En concreto por el físico alemán Arnold Sommerfeld y es el valor que caracteriza la fuerza de interacción electromagnética apareciendo en las fórmulas que definen la luz y la materia, como acertadamente compara el físico Eric Cornell y Premio Nobel 2001: "Es el equivalente a la proporción áurea de la arquitectura". Si su valor fuese algo diferente, por ejemplo 1/138, las estrellas no serían capaces de crear Carbono y no existiría por tanto la vida como la conocemos.

Y las casualidades se producen, en realidad, sin motivo aparente, porque es así, simplemente se dan y ya está, otra cosa es que sea una resonancia de la estructura subyacente en la que nos movemos.

Por ejemplo, cuando en Julio de 1935 se creó la Ahnenerbe constaba de 1 Reichsführer y 137 investigadores más 82 trabajadores, los "bailes" de operaciones con estos números dan resultados curiosos, al menos para mí.
Pero no implica nada, tal y como se reflejaba en la novela "El Péndulo de Foucault", aunque en principio nos parezca casi, casi, casi digno de los fenómenos "forteanos".

En fin, en cualquier caso, en principio, seguimos como siempre: no disponemos de máquina del tiempo alguna salvo nuestro cerebro y mente por lo que hay que recurrir al método tradicional, a saber, meditación y fantásticos sueños lúcidos que nunca sabremos si tienen algo que ver con la realidad o no.
Con respecto a las técnicas de meditación, no olvidar que al igual que la utilizada para "El Palacio de la Memoria", en la recreación hay que emplear el mayor nivel de detalle que podamos, incluido, naturalmente, el color, un "Kronovisor" en blanco y negro está bien, pero a todo color sería fabuloso en verdad...

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