lunes, 7 de noviembre de 2022

CLUB DE FUEGO


"Es comprensible que mucha gente pueda dudar, y mucho, de la existencia de sociedades secretas, cripto-grupos y criminales de poder, porque como tema re-sulta bastante fantasioso.
Pero la historia del Imperio Británico quedaría incompleta si dejáramos fuera de su historia la tremenda influencia de las sociedades secretas. Entre ellas hay una que ilustra muy bien el funcionamiento de estos grupos. La llamaban El Club del Fuego Infernal. La Inglaterra del siglo XVII estaba basada en rígidos principios y normas morales que impregnaban toda la vida social. Bueno, en realidad no: como suele suceder, tanto entonces como ahora las clases dirigentes se las arreglaban para encontrar espacios en los que eludir ese férreo control de las normas. En aquel momento, en aquellos días, ese mecanismo eran los Clubes del Fuego Infernal. En ellos la gente bien del Imperio, apartada del escrutinio social, se entregaba a actividades tan poco edificantes como adorar abiertamente al diablo o practicar comu-nitariamente aberraciones sexuales que harían palide-cer al más encallecido aficionado al porno duro. Su lema era "haz lo que quieras".
     En los Cubes del Fuego Infernal no existía la inti-midad; todos pecaban, fornicaban, delinquían y hay quien dice que incluso hasta mataban a la vista de los demás, y los demás de los suyos. Con esto se generaba una suerte de hermandad mafiosa que llevaba a los miembros a apoyarse férreamente entre sí en los negocios y en la política.
Más de un miembro que se sentía profunda-mente repugnado por lo que allí acontecía se había integrado en el grupo y permanecía en él porque sabía que era el camino más fácil para conseguir sus ob-jetivos. Así entre bacanales y borracheras, prostitu-ción y violaciones, alabanzas a Satán y narcóticos se cimentaron carreras políticas, se amasaron fortunas, se cerra-ron asociaciones y hasta se consiguieron títu-los nobiliarios.
Era de domnio público: la práctica totalidad del Parlamento Británico pertenecía a estos clubes; tanto que en 1721 se proclamó un edicto real que mostraba la preocupación de la Corona ante aque-llos que se satisfacen juntos de la manera más impía y más blasfema, insultan los principios más sagrados de nuestra santa religión, afrentan al mismísimo Dios To-dopoderoso y corrompen las mentes y la moral de todo el que se acerca a ellos (SIC).
     Oficialmente, los clubes del Fuego Infernal tu-vieron su época y desaparecieron sin dejar vestigio..."
- Extraído del libro "ALCASSER 25 AÑOS DESPUES", Francisco Gijón, Ediciones RG, 15 Enero 2018 -
- Capítulo: "LAS EXTRAÑAS HERMANDADES" -

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