martes, 27 de julio de 2021

ERIKA

Desarrollada a lo largo de un costoso proceso de años y años por expertos en IA, están dejando a punto algo que no es un producto de consumo, pero podría serlo para un mundo sin deudas bancarias, ni reajustes de las burbujas tan artificialmente creadas como finiquitadas; es decir, sería un artículo doméstico en otro mundo, en este, en realidad, cada vez queda más lejos salvo para los ricos.

Hija de Hiroshi Ishiguro y niña de los ojos de Dylan Glas, apadrinada por las Universidades de Osaka, Kyoto y el ATR, no es un robot, es un androide conversacional con simulación de sentimientos. Su programa le hace actuar como una persona capaz de socializar gustosamente, gozando de un léxico y capacidad intelectual que va bastante más allá de las 80-100 palabras que utilizamos habitualmente en nuestro vocabulario del día a día.

A no ser que estemos delante de una variante del viejo truco del "enano y la caja", con alguien que mueve los hilos de la marioneta desde otra sala, la verdad es que verla funcionar (de manera teóricamente autónoma) resulta fascinante, ya que, salvo por la brusquedad de los movimientos, en especial lo poco logrado de la sonrisa, permite clasificarla como una excelente máquina parlante; pero si la escuchásemos tras una pared, parecería francamente humana. Al menos por lo que se muestra en los vídeos, donde, teóricamente, ella solita responde a las preguntas que se le plantean. Sería interesante someterla al Test de Turing y ver qué pasa.

El programa empleado, lógicamente, es bastante mejor que el de Siri y su creador tiene claro que lo más importante es poder dotarla de personalidad en la propia forma de hablar y en las expresiones visuales empleadas, ya que para la interacción social con los humanos es lo básico y fundamental por encima de la movilidad corporal. Simular sentimientos, amabilidad y gracia consigue el truco de resultar creíble como persona artificial. El poder mantener una conversación sobre cualquier tema le acerca más al punto de credibilidad que cualquier silicona perfectamente moldeada o los servo-actuadores hábilmente distribuidos. Y en ello siguen trabajando sin descanso en un país donde la robótica y los androides han gozado de amplio predicamento desde aquel Pinocho v.2.3 que fue Astroboy. Japón es es lugar donde resulta más probable que se alumbre el nacimiento de las primeras princesas y geishas mecánicas para el consumo humano.

El resto, en realidad, son detalles, arte y dinero, mucho dinero ya que las mejoras en materiales se siguen produciendo gracias a las necesidades de la salud y lo imparable de la ciencia:

https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/actualidad/musculos-casi-humanos-para-robots_11910

En realidad, si no se produce una interrupción catastrófica, de lo "casi humano", se pasará directamente a "más humano que los humanos", es decir, la consecución no solo de una textura corporal excelente e indistinguible de lo biológico, también se podrá programar un patrón de lo que los humanos ideales deberían ser, en vez de lo que en realidad somos. En cierto modo, tal y como citan en las historias complementarias de Blade Runner 2049: se podrán crear ángeles.

Cuyo pavoroso destino será estar al servicio de manos humanas y de los que ponen el dinero...

Quizá lo mejor sea que siempre haya una clara diferencia entre máquinas y animales, sin más problemas que los trabajos que hagan cada uno de ellos en el mismo mundo al que estamos acostumbrados. Mezclar hasta el punto de confusión o de fusión puede llevar a la desaparición de la parte más débil, y la carne, es débil...

En fin, en cualquier caso, está claro que un viejo sueño de siempre y las gónadas van a impulsar en un solo sentido el desarrollo del aspecto que deben tener los androides de asistencia vicio-doméstica. Algunos ya tenemos un motivo más para practicar la sana virtud del ahorro y, algún día, sustituir de un plumazo todos esos aspiradores con nombres de bailes y músicas allende los mares por una deliciosa máquina vestida con uniforme de doncella francesa del hogar, lo cual y con un poco de suerte y habilidad legal, también permitirá mandar a paseo a las incómodas parientas y la concomitante parentela.

Lo dicho, un sueño hecho realidad. Seguimos avanzando, lentamente, pero seguimos, ya casi estamos...

Película recomendada: EX MACHINA, 2014.

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