viernes, 10 de marzo de 2023

EN OTROS TIEMPOS...

- Medalla conmemorativa 1866-1918 del Noveno Ejército -
Arriba tenemos una de la infinidad de medallas que existen desde que se instauraron en las sociedades para reconocimiento, moral e incluso, a veces, con estipendio puntual o regular asociados al sujeto del objeto. 
Es agradable que te premien por algo que representa un mérito, en la URSS existió una cantidad increíble de distinciones oficiales y oficiosas, incluyendo insignia de solapa de 3ª Clase para los mejores estudiantes... De verdad, una variedad asombrosa que salpicó el relativamente efímero Imperio Rojo durante sus poco más de 70 años de existencia.

Y es que, este tipo de cosas, cumplen múltiples funciones de cara al merecedor de ellas y también en la sociedad que las reconoce en su valor, si es que lo tienen, ya que, en más de alguna que otra gradación y entorno, ni si quiera revisten importancia dentro de la propia institución. Pero siguen existiendo como una suerte de premios porque, por lo general, individualmente, siguen "funcionando". 

En el modelo mostrado puede leerse: "WIR DEUTSCHEN FÜRCHTEN GOTT ABER SONST NICHTS IN DER WELT", que si GOOGLE no está muy equivocado se traduce como "Los alemanes tememos a Dios pero a nada más en el mundo".

No está mal, aunque la evolución social e histórica en los tiempos actuales han llevado a que los alemanes, como el resto de los que habitan como oriundos de ella la Sagrada Tierra de Europa, temamos, por lo general, a un montón de cosas: al cambio climático (evolución del calentamiento global), a ser racistas, a no ser igualitarios, a no ser inclusivos, a los impuestos (aunque nadie se rebele contra ellos, todavía no he visto una manifestación o revuelta contra la confiscación de la mitad de nuestras vidas y dinero), a no ser lo suficientemente generosos y acogedores con las poblaciones alógenas, a no ser sexualmente fluidos y versátiles, a no ir a la moda (sea ésta la que sea en el ámbito que sea), a no ser jóvenes y turgentes a cualquier provecta edad (si se llega), al meteorito, a las lagartijas que vinieron del espacio a dominarnos, al virus que vendrá, a la alopecia galopante (que jamás afecta al escroto), al forúnculo en el culo... 
Y en general a todo aquello que vaya saliendo, junto a los grandes miedos clásicos de toda la vida como a la Muerte y a la Pobreza.

Porque los humanos somos de carne débil, de cara durísima y de vanidad absoluta, ya que en caso contrario seríamos otra cosa, pero desde luego, no humanos.
Por lo general, necesitamos un largo camino de educación ascendente desde la niñez, para (antiguamente, a diferencia de hoy en día en occidente ) tratar de emular a los grandes héroes del pasado y a sus dioses.

Y no es broma, hay una medalla datada el 15 de Junio de 1888 con motivo del fallecimiento  del Kaiser König Friedrich III de Prusia en cuyo reverso, si no estoy equivocado, puede leerse: "Aprende a sufrir sin quejarte".


En la imagen superior tenemos un par más de curiosidades. La gris plomo es de hierro y tiene un texto auto explicativo "En Tiempos de Hierro", donde una mujer aparenta hacer una ofrenda de un colgante debido a que se entregaba a los que contribuían económicamente con el esfuerzo de guerra; oro para hierro...
Las guerras consumían grandes cantidades de oro hasta que se inventaron el dinero fiduciario para poder mantener a costa de la deuda planetaria todas las guerras que les apetezca a la casta, sin que la moneda deba tener refrendo en algo tangible, sólo anotaciones electrónicas y montañas de papel. En realidad, la guerra nunca ha sido tan "barata" y fácil de financiar como desde que Nixon abandonó el patrón oro, mientras el resto del planeta seguimos (todavía) financiando en parte las "fiestas" de los USA. 

La medalla dorada es un espécimen de la Legión de Veteranos, FURG DAGERLAND, en bronce, también de la época de la Primera Guerra Mundial. La imagen de la "coronación" del soldado por manos de la Victoria Alada (otro tipo de ángel, supongo) se inspira en la previa del estado de Nassau, 18 de Junio de 1815, para conmemorar la victoria de Waterloo, aunque para los alemanes en 1919 no había nada que celebrar; es muy humana la necesidad de consuelo en los peores tiempos, al ver que los sacrificios no sirvieron de nada, y las humillaciones son continuas.

¿Cómo la mayoría no iba a seguir hasta el final al que les libró de todo aquello en sólo 3 años?

Si hay algo que ha demostrado todos estos años de paz es la capacidad infinita de las sociedades para preocuparse de lo más nimio y aberrante, olvidando a los enemigos externos e internos que, carcomido el edificio, lo derribarán antes o después.
Ha sucedido una y otra vez a lo largo de la Historia, me temo que, posiblemente (ojalá me equivoque), en esta ocasión no será diferente.
Observemos con atención a Suecia, serán los primeros en caer, salvo que el hierro y el fuego purguen lo que han estado alimentando durante décadas y décadas; es decir, guerra otra vez.

La gran tragedia de la humanidad es que su caída es siempre continua, en un proceso que continúa sin solución de continuidad generación tras generación...

Eran otros tiempos, pero siempre son los mismos tiempos una y otra vez, lo único que cambia es la ropa y las medallas, hay vencedores, hay perdedores y hay a quienes todo eso les da igual, porque su única patria es el dinero.

Y hay quienes siempre buscaremos un consuelo que sirva de consolamentum cuando más se necesita, una vez todo perdido y sin solución. 
El memento de alguien muy especial es lo único que puede confortarnos en lo que quede por atravesar del camino...

https://www.youtube.com/watch?v=aSOFYKue640

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