jueves, 7 de mayo de 2020

REINA ROJA DE MAYO

De nuevo, por favor, no confundirla con la Reina de Corazones, la Reina Roja lo es del tablero de Ajedrez y muy diferente, ahí todos los caminos le pertenecen.

Mayo, el mes de las flores, no por casualidad a los quince años y en general la primera adolescencia se conoce tradicionalmente como "la flor de la vida", expresión heredada de una época en la que, al margen de los paganos sacrificios que se hiciesen en Primavera, la esperanza media de vida estaba entorno a los 40 años. La vida de la carne se ha podido hacer grata y larga para los que tengan dinero en cantidad suficiente en el mundo desde finales del s. XX pero la desgraciada normalidad en la historia es que siempre se ha soñado con mundos mejores en los que el tiempo es soleado y tibio, sin frío ni calor, no hay hambre ni dolor, el confort y el regocijo sería la vida tal cual en vez de las demoledoras palabras que cita el Capitán Ahab de Patrick Stewart: "Nacemos con llanto, vivimos en sufrimiento y morimos con dolor, así es la vida".
Pues es lo que tiene la carne, lo que sucede es que por lo general lo amortiguamos con distracciones mentales y físicas de lo más variadas, hasta el punto de que en según qué partes del mundo y vidas, se está casi por completo desconectado de la realidad, hasta que, naturalmente, llega un día en el que la Vida te pega un golpe que te tumba y ya se verá si te vuelves a levantar o no...

En cualquier caso todos tenemos claro que en el hemisferio Norte Mayo es un mes junto a Junio que a nadie le desagradaría que se prolongasen para siempre en vez de ser cíclicos, no tener que ver agostarse todo en un proceso que lleva al frío invierno de la muerte.
Eso sería la Tierra de Tir Na nÓg, donde la eterna juventud, la belleza, la abundancia y el bienestar es la perenne norma del lugar y sus habitantes.
En Irlanda recogen esa tradición de la mano de Oisín que encuentra a la hija del Rey de tan maravilloso reino y le convence para irse con ella, pues le describe su hogar con la música de sus labios:

"Encantadora es la tierra más allá de todos los sueños, más clara que cualquier cosa que tus ojos jamás hayan visto, allí durante todo el año los brotes están en flor y todo el año florecen. Allí la miel silvestre gotea de los árboles del bosque, las reservas de vino y comida nunca faltarán. Ni el dolor ni la enfermedad conoce su morador, la muerte y la decadencia nunca llegarán allí."

Desde luego parece un buen lugar, la historia sigue y ya anticipo que no tiene un buen final para nuestro héroe de las Fianna, pero es que, lógicamente, siempre pagamos el precio de nuestras elecciones...
La Felicidad, independientemente del lugar y circunstancias, es necesariamente un estado mental ya que lo sentimos y lo percibimos "nosotros", uno mismo, da igual que todos alrededor sean felices, como uno no este en la onda también y lo interiorice o "nazca" de verdad en nos, no hay nada que hacer.
Tal sensación los hindúes lo han recogido en un término: "Ananda", que es sumamente trascendental. Según Wikipedia: literalmente significa, "bendición divina y eterna felicidad" que acompaña el final del ciclo de renacimiento. Aquellos que renuncian a los frutos de sus acciones y se someten por completo a la voluntad divina alcanzan a terminar con la vida cíclica del Samsara para disfrutar de Ananda en perfecta unión con Dios.

Los afortunados que hayan podido tener una degustación de tal estado, ya haya sido en sueños, en vigilia o en ciertos momentos de experiencias trascendentes, sabrán que el deleite es indescriptible, la Felicidad te envuelve por fuera y te llena por dentro, de forma casi tangible, tal y como lo describe bastante acertadamente James Redfield en su libro "Las Nueve Revelaciones" y sucesivos, es muy similar a un orgasmo continuo de todo el cuerpo que no decae, un estado alterado de conciencia que es ciertamente un tiempo que aquellos afortunados que lo han disfrutado, se han encontrado en el Paraíso.

Los científicos han estado investigando en esa caja de Pandora que es el cerebro y del mismo modo que eléctricamente han conseguido activar centros del placer y otros no tan agradables de ser manipulados, persiguen también encontrar la clave que explique y el detonante iniciador de estas experiencias divinamente trascendentales. 
Saben de las substancias precursoras y endorfinas resultantes, así como cuáles son las áreas cerebrales implicadas,  pero no saben cómo se crean y han analizado el sucedáneo de la experiencia mística que son las religiones, con su fervor relativo, llegando a una curiosa conclusión: se activan los mismos centros neuronales que cuando se practica sexo, se escucha música, se apuesta y se toman drogas. 
La famosa frase de Karl Marx "La religión es el opio del pueblo", no solo tiene refrendo científico, también alcanza nuevas cotas de profundidad difíciles de imaginar en el s.XIX.
En la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica se recoge una frase tan famosa como curiosa: "Vida, Libertad y la persecución de la Felicidad".
Sin duda algo muy humano de todas las épocas que podamos imaginar pero sobre lo que la Reina Roja tiene su propia idea.

La Alicia de Lewis Carroll se encuentra en una difícil situación: por mucho que pueda correr todo el tiempo para llegar a otro sitio, resulta que ese esfuerzo agotador tan solo le ha servido para quedarse donde estaba y que la Reina Roja le alcanzase en un instante sin despeinarse. Asombrada y jadeante le pregunta confusamente a su majestad, para recibir como respuesta de la Dama que para poder ir a otro lugar debería haber corrido al menos al doble de velocidad de la que había conseguido alcanzar.

En cierto modo la carne y los humanos es lo que tenemos, cuando hemos alcanzado algo, lo que fuere, que pensábamos que nos iba a hacer felices, puede durar en el mejor de los casos una temporada, luego buscamos algo más, un nuevo objetivo que teóricamente nos volverá a dar ese sentimiento de "felicidad". En el amor ese es el origen del denominado síndrome de "Don Juan", en las finanzas son otras cosas y en lo que es la propia trascendentalidad de la vida y la espiritualidad serán otras para el mundo, las mentes y los corazones de cada uno, pero una cosa está clara: si alcanzásemos un estado de felicidad de verdad y de forma continuada, no nos moveríamos de ahí, haríamos todo lo posible por conservarlo y podríamos quedar postrados para siempre al perderlo. Sencillamente no habría cambios ni juego, ni tampoco "bajada" al dolor, no seríamos útiles para el proceso de la vida, la muerte y el Círculo.

Y la Reina Roja lo sabe...

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