FUENTE: https://jabberwocking.com/heres-why-we-have-more-earthquakes/
En la gráfica puede apreciarse que la imparable tendencia media en cantidad de terremotos y magnitud, tiene un claro sentido al alza; esto (tal y como recoge en su artículo del enlace el autor) se debe en parte a que desde los años 60 del s.XX se ha hecho un auténtico seguimiento global de los mismos mientras se avanzaban las capacidades de los equipos para su detección y procesado informático; pero como él mismo reconoce, el hecho de que ahora haya más terremotos y éstos sean mayores no obedece a simplemente defectos y carencias en las mediciones de la etapa anterior. Es decir, el crescendo es real... ¿Pero a qué se debe?
Esa es una buena pregunta sin fácil contestación ya que los ciclos geológicos y magnéticos del planeta se mueven fuera de la escala humana, por lo que algo anormal en nuestros 10.000 años recientes puede resultar ser de lo más rutinario en el ultimo Millón de Años...
En cualquier caso, ya sea por anomalías gravitatorias internas o procedentes del espacio, ya sea por anomalías magnéticas, lo cierto es que no parece un buen momento para que nos caiga encima el consabido meteorito altamente jodedor y jodiente; aunque ¿cuándo es un buen momento para ello?
En fin con respecto a las anomalías magnéticas tenemos una muy llamativa, la del Atlántico Sur:
FUENTE: https://www.clearias.com/south-atlantic-anomaly/
Que, casualidades de la vida coincide con una zona prolífica en seísmos:
FUENTE: https://www.volcanoesandearthquakes.com/map/Argentina
En fin, ya se verá; dejamos para el archivo los datos de un curioso sismo que se produjo el 6 de Junio de 1960, lo que me ha llamado la atención no es el terremoto en si mismo, sino los números...
FUENTE: https://www.volcanodiscovery.com/es/sismos/informe-sismo/2949884/mag7quake-Jun-6-1960-Aisen-Chile.html
P.D.: Rumorología...; suena por ahí que científicos alemanes fueron acogidos tanto en Argentina como en Chile para poner en marcha sus respectivos programas que condujesen a la fabricación del consabido artefacto atómico. Las pruebas se hubiesen realizado donde habrían pasado desapercibidas en una época en la que, como ya se ha visto, no existía un seguimiento estricto y preciso ni de los terremotos ni de las explosiones de bombas en las que tanto se prodigaron la URSS y USA hasta, precisamente, los años 60.




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