Cuenta la leyenda que esta pieza fue llevada a Alemania gracias a una de las expediciones del famoso Ernst Schäfer que buscaba en el Tíbet, auspiciado por Heinrich Himmler, pistas sobre los orígenes de la raza aria. Por misteriosos caminos habituales en el mundillo de la arqueología, la pieza permaneció oculta desde la Segunda Guerra Mundial en una colección privada y salió a subasta en el 2007 tras fallecer su propietario. Con 24 cm. de alto pesa 10'6 Kg. se le conoce como el "Buda Barbudo"/"Ironman" y tras los análisis realizados parece ser que es hierro procedente de un meteorito estrellado hace unos 15.000 años entre la frontera de Rusia y Mongolia, en teoría, formaría parte del meteorito denominado "Chinga" (vamos a evitar los chistes) descubierto en tiempos modernos en 1913 por unos buscadores de oro y, según los estudiosos, representaría la figura de uno de los 4 dioses budistas del cielo: Vaisravana (Sanskrito) / Vessavana (Tibetano) asimilable al hindú Kúbera, tesorero de los dioses, protector del Norte. Su nombre significa "Hijo de Visaravas" (de ahí la equiparación con Kúbera), un Rishi es decir un sabio / santo, posiblemente uno de los 7 sabios que recogen los Vedas. En el Tíbet al personaje se le conoce como el Rey Buda del Norte / Jambhala.
La talla fue realizada, según algunos, hace unos 1000 años y la han enmarcado dentro de la cultura Bön, pudiendo ser más antigua de lo estimado inicialmente y rondar el s.VIII más que el s.XI, antes de la llegada del budismo a aquellas tierras perdidas entre las nieves.
Pese a todo, tras el análisis de la pieza en el 2012, la investigadora e historiadora alemana Isrun Engelhardt y otros expertos en el budismo, valoraron la posibilidad de que se tratase en realidad de una pieza moderna, fabricada entre 1910 y 1970, lo que la situaría en el grupo de piezas hechas por encargo como el famoso caldero de oro celta. En cualquier caso, sería una obra kitsch de mediados del s.XX y no tendría su origen en el Tíbet.