Este documental, con el título complementario "Between Worlds", se encuentra todavía disponible en NETFLIX y, aunque ya tenía noticia de la existencia de tan asombroso ritual, no es lo mismo leer sobre ello que verlo en impresionantes imágenes como las que muestran. Me hace recordar a los cátaros y su final elegido afrontando la Endura, como al parecer hizo Otto Rahn...
Etimológicamente se compone de los términos THUK: mente, corazón o espíritu. Y DAM: voto o plegaria. Conceptualmente significa en su ejecución un sello divino para la mente en la práctica de la meditación profunda que une en comunión al fiel devoto con su deidad elegida (yidam), avanzado a un estado de muerte aparente hasta que se consuma el abandono de este mundo.
El cuerpo del practicante, en esta fase final, conserva cierta inercia vital en todo el organismo, de tal modo que, una vez consumada la muerte total, tarda un tiempo variable pero dilatado hasta que aparecen los claros síntomas de la inevitable descomposición.
Según dicen, la mente del que se encuentra capacitado para ello, reconoce la frontera de la muerte y se sumerge en lo que llaman Luz Clara o Mente Luminosa que, aparentemente, se traduce también en un cuerpo físico dotado de una tenue radiantez.
Hummmm, ¿quién tiene tiempo y capacidad para la dedicación que requiere tal entrenamiento?; no solamente hoy en día en occidente, en realidad estas cosas tan solo suelen estar al alcance de aquellos que, por lo general, no tienen que ocuparse de otras tareas mundanas, banales; y aún así, suponiendo que la Muerte tenga la cortesía de no llevarnos antes de que estemos en condiciones óptimas para recibirla...
Lo interesante de todo esto viene a ser que, en caso de resultar de verdad una "salida suave" de este mundo, ¿a dónde se va?; a una sencilla e inefablemente divina luz brillante que.... Esa es la cosa: nada más que eso o ¿podemos seguir algún camino, alguna puerta, a donde deseamos de corazón llegar, estar y ser?
Si la muerte es en realidad un camino de continuidad, tal y como interpretan diversas tradiciones religiosas, de siempre nos sugieren la idea de Paraíso para aquel que por méritos llegue hasta ese hipotético lugar de utopía (curioso oximoron). Hay consenso generalizado en según cada cual su religión; tanto como, supongo, cada uno también tendrá su visión (esto es importante) detallada de lo que espera que sea tal lugar de Gracia ¿Eterna?
En cualquier caso, pareciera que se debe realizar todo un proceso de vida siguiendo el Camino Recto y/o tener maestría para el trascendental ritual que estamos tocando.
No resulta pues sorprendente que, dado el actual estado de la tecnología, nos estemos desvíando hacia "paraísos" artificiales que nos puede facilitar la generación por IA; evidentemente somos conscientes de su virtualidad inaprensible, pero nuestro subconsciente no hace diferencia: los sentimientos de bienestar, emoción exaltada, afinidad... son completamente reales, y crean dependencia, cosas de la dopamina...
Tengo la creencia, desde hace tiempo, que tenemos una cierta tendencia subconsciente marcada por nuestra vida acerca de cómo vemos la muerte. Si bien es cierto que si este mundo resultase asquerosamente desagradable en su verdad, entonces uno va a tratar de escapar, también es cierto que si nos quedamos con lo que de bueno hay aquí, pretenderemos continuar en alguno similar por lo familiar pero mejor. Eso es algo que en síntesis de imágenes y sonidos ya está creando la IA sin tener que recurrir a los artistas de toda la vida de Dios y sin tener que dejarse una fortuna en ellos; aunque... ¿qué hay del alma y el espíritu?, caso de haberlos.
Particularmente no soy partidario del camino que lleva a los servidores informáticos que, en futurible, alberguen nuestras conciencias y existencias a modo de un parque de atracciones, similar al episodio "San Junípero" (BLACK MIRROR_NETFLIX), como tampoco existe garantía alguna de que practicando correctamente cualquier camino religioso que se quiera profesar, nos lleve a parte alguna deseada fuera de los círculos de este mundo.
Quizá exista una tercera vía: que la IA nos facilite experiencias perfectas atesoradas en el ordenador, contempladas como un mandala y repetidas como un mantra, absor-vidas en meditación y no como zombis en infinito scrolling mientras caminamos. Por el contrario, completamente seleccionadas en particular y albergadas como recinto paradisiaco de un USB transportable, un nuevo "libro de libros" que a lo largo de los años deje su imprimación en el subconsciente para, si es posible y llegado el momento, sea un simple paso cruzar hacia donde hemos cultivado nuestros recintos y estancias en el Edén, siempre recordado, siempre anhelado en este lugar de perdición... ¿Quién sabe?, nuevas técnicas para nuevos tiempos.
Si alguien gusta de la versión real de voz y composición, que no se prive de compañía en el viaje de la vida, la IA no la ha sustituido, todavía...
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=itICfdWDl1A
P.D.: Y siempre recordar los totenpässe, por si acaso...




No hay comentarios:
Publicar un comentario