Hay quien dice que los ángeles caídos (en realidad los daemones que tuvieron a bien "bajar") no solamente les dio por mezclarse con una creación carente de pelaje y garras como para sobrevivir sin complementos y ayuda, ya que una vez dado ese paso, enseñaron lo necesario para seguir sus pasos de vuelta a donde pertenecían, con civilización y leyes, tecnología y todo aquello que nos diferenciase de los animales, como los adornos y el maquillaje...
Estas dos últimas facetas serían propias de atribuirse a los dioses, siendo asombrosas artes la orfebrería junto a las líneas y colores que cambiasen las facciones hasta los límites insondables del subconsciente, quedando registrado en esa parte del cerebro dedicada solamente al análisis de la cara y sus expresiones todo lo que esta maravillosa "ciencia" puede llegar a generar, siendo lo contrario al anonimato del humano simple.
No debe sorprender pues que las féminas hayan destacado finalmente por encima de los varones en su uso de cara a cambiar lo que de base hay para resultar atractivas como las diosas de antaño y no como las sencillas campesinas. Tampoco debe llamar la atención que para las prostitutas sea una de sus herramientas de reclamo; son miles de generaciones condicionadas por un arte que estuvo, lógicamente, ahí desde el principio y origen, olvidando las pinturas tribales, estamos hablando de sofisticación, de arte refinado y eso es Egipto (Kemet) donde el proceso empezaba por la desnudez abajo mostrada para llegar a lo de arriba...



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