Estaba yo el otro día disfrutando de mi gelatina de mandarina cuando, al meter la cuchara para comer otro bocado, recordé de dónde viene. Por su aspecto y los sabores añadidos, nadie imaginaría que es un refinado producto industrial procedente de mataderos y curtidurías.
Si por mi fuera, teniendo cualquier variedad de sabores y colores junto a todo lo que necesita el cuerpo humano para funcionar óptimamente y repararse eficientemente, pues podría alimentarme solamente de ello en las supuestas infinitas variedades que, incluso nosotros mismos podemos preparar: de coca cola, de Cacaolat, de Ron con pasas, Iones de remineralización con BCAA, las babas de mi amada... cualquier cosa que se nos ocurra que pueda dejarse en estado líquido vale para hacer gelatina y flanes (ay, Dr. Nova...) aceptando también, lógicamente, cualquier producto soluble o en polvo como la quercetina o la natoquinasa...
Estos polvitos "mágicos" que junto con el agua y la preparación correcta dan lugar a una suerte de "gemas comestibles" en gel, procede del tratamiento de animales sacrificados; en concreto de sus pieles, huesos y tendones.
Así; los aspirantes a no matar animales, por lo menos, y si no sabemos su origen (demasiado tarde para mí) pueden sentirse vegetarianos como la chiquilla que así se declaraba en cierta película clásica...
Si bien es verdad que existe otro gel que procede de las plantas, el AGAR-AGAR, mucho me temo que no sea tan nutritivo como la gelatina animal; y si además el agua con la que se hace es un agua especial...
No es "Soylent Green"® pero, algo tiene que ver con la producción animal, al fin y al cabo la gelatina que por aquí nos tomamos.


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